lunes, 4 de marzo de 2024

¿Florencia amazónica?

Hasta hoy en Florencia, no existe un mandatario local que se le recuerde por haber creado un proyecto importante de futuro. Esto, sin desconocer que algunos dejaron pequeñas huellas. Sin embargo, ya se borraron. Y no precisamente por las lluvias que afortunadamente suelen ser generosas en el territorio. 

La pregunta que surge para provocar una reflexión ¿Es Florencia una población amazónica? Con lo cual, me atrevo a responder lo siguiente: Por la ubicación geográfica, SÍ. No obstante, por la forma que ha sido construida, NO. Asimismo, porque faltan procesos educativos con identidad. Su urbanización y relación con el entorno están distantes de la riqueza y exuberancia del territorio amazónico.

Por tanto, comparto algunas ideas que quizás pueden ayudar a la transformación de Florencia:

1. Trabajo verde. Que el trabajo esté cerca del lugar de vida.

a. Miradores: En los barrios, Las Malvinas, Ventilador y El Timy.

b. Malecón en las riberas de la quebrada La Perdiz.

c. Empresa e industria limpia – reforestación.

d. Recuperar humedales.

Crear trabajo consecuente con la formación de una población amable y coherente con el lugar en el que está: la Amazonia colombiana.

En ese sentido, los lugares más deprimidos deben ser atendidos con mucha calidad humana e infraestructura. Espacios para andar y ver que, a partir de la estética ambiental, se puede generar empleos a quienes allí habitan. Para conseguirlo, no solo se debe mejorar la infraestructura, también, entre otras cosas, tener en cuenta la atención y educación al cliente en temas ambientales, gastronomía, género y cultura.

Y, que las empresas e industrias locales sean consecuentes con lo ambiental. Quizás una de las mejores proyecciones económicas, es aquella que se desarrolle cuidando sus entornos de bosques y aguas. Por ejemplo, ¿Cuántas hectáreas reforestarán?, ¿Cómo garantizar que la carne que se consume o exporte proceda de fincas que no han deforestado, o mejor, que han reforestado? 

2. Ampliar opciones para la movilidad

a. Terrestre

b. Acuática

c. Aérea

La movilidad terrestre intra-urbana es el cuello de botella de muchas ciudades grandes, medianas, o pequeñas como Florencia. Pero no solo el problema es interno, también está con las poblaciones limítrofes:

-Terrestre: Organizar mejor las calles, demarcarlas y pavimentarlas con buenas técnicas. Acondicionar andenes y pasos de cebra para la movilidad de todas las personas. Esto, con el concurso de propietarias-os de negocios y viviendas. Y, tanto al interior de Florencia como con las poblaciones aledañas, Morelia y La Montañita, construir carriles para bicicletas.

-Acuático: Dar la cara al río. Construir un puerto moderno, con identidad Amazónica, sobre el Orteguaza, para mejorar el transporte fluvial de personas, víveres y productos agrícolas. Asimismo, para la pesca deportiva con embarcaciones impulsadas por remos y para actividades de juegos tradicionales de las poblaciones indígenas.

-Aéreo: Crear una red departamental de este servicio a lugares como Solano centro poblado o Araracuara, San Vicente del Caguán y el Bajo Caguán, para conectarlos mediante líneas aéreas con pequeñas aeronaves, de tal manera que sea fluida la movilidad, y a su vez más limpia, con precios accesibles y/o subsidiados para quienes vivan en esos lugares.  

-Cable aéreo: Facilitar la movilidad al barrio Las Malvinas, donde habita un importante porcentaje de población, que además tiene las mejores vistas de la ciudad.

3. Ambiente

a. Agua potable

b. Aguas residuales

La reforestación es una base fundamental. Sin embargo, otros procesos educativos y técnicos son esenciales para buscar las rutas para cuidar las afluentes y proveer agua potable a algunos centros urbanos del interior del país, y además obtener retribución por ese recurso y servicio. 

Por otra parte, sería importante entregar aguas residuales tratadas al resto de la Amazonia colombiana y brasileña. Para lo anterior, no solamente se debe hablar con el gobierno nacional y entidades del orden internacional para que la agenda que se acuerde tenga respaldo concreto, sino también, con el Gobierno de Brasil. País que se beneficiaría directamente al recibir aguas más limpias en sus afluentes.

4. Educación / Cultura

Procesos que fortalezcan la identidad de la población que habita el territorio, tales como los temas étnicos, ambientales y de convivencia deben estar en el currículo de la educación básica y media. También el desarrollo de asignaturas electivas, cátedras u otros espacios académicos en las universidades con presencia en el municipio, con el fin de fortalecer la formación, pero, sobre todo, poner en práctica los conocimientos para el mejoramiento de las condiciones de vida cotidiana. Por ejemplo:

-Educación étnica sobre la relación con el territorio. Acercarse a la cultura, la lengua y costumbres de los pueblos ancestrales locales, para mejorar la convivencia intercultural y ambiental. 

-La Universidad de la Amazonia, debe ser para todo el territorio amazónico y para todos los pueblos que allí habitan. Estudiando la dimensión de la crisis ambiental mundial, donde la formación, la investigación y la extensión universitaria tengan la profundidad y proyección que requiere el momento histórico de retos y cambios. 

-A través de las artes, estimular la creatividad y estética del territorio, fortaleciendo así la necesidad de conservar el entorno, pues hace parte de la belleza natural imprescindible para la vida y la cultura de paz.

-El Curiplaya (playa dorada), convertirlo en un espacio intercultural de Florencia. Donde se albergue un museo moderno e interactivo sobre la Amazonia y que además ofrezca a sus habitantes y visitantes cultura, recreación, ocio y diálogo en medio de un buen café y alimentos de la región.

5. Deportes

La juventud requiere espacios de crecimiento personal y colectivo. El deporte es la mejor ventana para fortalecer la disciplina y el bienestar.

Respaldar a los grupos de personas e individuos que realizan deportes de manera recreativa o competitiva para mejorar sobre todo su bienestar que fortalece los músculos del cuerpo y mente, que, además abren camino para unir a los pueblos.

La identidad de los pueblos también se respalda con los deportes tradicionales. En ese sentido, dar espacio para que se desarrollen y ayuden a todos los habitantes a apropiarse de aspectos de la cultura en proceso de perderse.

6. Pueblito Caquetá o Amazonia

San Antonio de Atenas -SAA- es un lugar idóneo para crear un pueblo, no solamente turístico, sino de vida cotidiana, que dé ejemplo de cultura ambiental, de convivencia, de desarrollo económico, usando apropiadamente el entorno.

En SAA, ofrecer espacio a todos los pueblos originarios que se encuentran en el Caquetá (ideal sería de la Amazonia), para que construyan malokas y tambos, los cuales se conviertan en espacios de reflexión y aprendizaje de la cosmovisión milenaria de esos pueblos, entre otras cosas, de cómo se han relacionado de manera respetuosa con la naturaleza.

La agenda de acción y procesos debe ser del tamaño de los sueños de quienes habitan y amamos la Amazonia. La gente que habita Florencia, así como quienes están al frente de la administración municipal y departamental, tienen una responsabilidad histórica con la Amazonia colombiana y el mundo. Si la asumen con inteligencia y transparencia, las nuevas y viejas generaciones lo sabrán reconocer.

¡Es momento de actuar de manera coherente para que Florencia sea realmente amazónica!

sábado, 10 de febrero de 2024

Omnicio público

El omnicidio se refiere al asesinato total de un pueblo: sus modos de producción para la vida, su cultura, su educación, sus relaciones; en definitiva, su existencia. Se trata de borrar del mapamundi todo vestigio de su huella humana, tal como está sucediendo en Palestina, acabando con vidas de niñas, niños, mujeres, hombres, sus construcciones arquitectónicas, sus cultivos, su ambiente, sus creencias, sus paisajes, de tal manera que no quede ni el sonido del canto de las aves que habitan esos entornos naturales para que no se recuerde que allí hubo gente que quería ser y estar.

El omnicidio es una práctica histórica usada por bárbaros en todos los continentes contra distintos pueblos, en ocasiones de manera abierta y en otras, de forma velada, como el que viven actualmente muchas comunidades indígenas.

A quien denuncia el salvajismo que cometen los poderosos contra gente civil indefensa, se le acusa de ponerse del lado de quienes también usan violencias exacerbadas para defender sus derechos o aspiraciones. Se olvidan que todo pueblo tiene derecho a existir. No hay narrativa válida para quienes ostentan el poder económico y militar de apropiarse la decisión de determinar quién vive y cómo.    

Todo indica que el pueblo indefenso de Palestina está siendo el experimento del primer omnicidio público del Siglo XXI, causado por gobiernos que plantean discursos “democráticos” basados en los Derechos Humanos, pero que sus prácticas deshumanizadas y tendenciosas dejan ver otra cosa. Acabar con todo lo que sea vida y proporcione la vida es lo que se está viviendo en directo en Gaza. Generar terror para que no se opongan a las pretensiones del poder económico-militar, porque será borrado de la faz de la tierra. 

Hay quienes quieren mantener jardines idílicos de épocas de la colonia como el Alto delegado de la Unión para asuntos exteriores y política de seguridad, Josep Borell, construidos con la sangre y riqueza de gente de otros territorios. Banalizando el daño a la humanidad y perdiendo el horizonte ético frente a la vida. Las campanas doblan hoy en diferentes puntos del planeta -Palestina y Ucrania, entre otros-. Asistimos a la puesta en escena de toda la maquinaria mediática y de muerte. Parece imparable una guerra global llevada de cabestro por las potencias mundiales que creen que las cenizas no llegarán a sus jardines para recordarles que fueron ellas las que prendieron y atizaron el fuego. Las armas creadas por las fabricas de muerte del norte, son probadas en otros territorios sin el más mínimo rubor. Mientras tanto, buena parte del mundo político, empresarial y mediático de ese norte, está silenciado por sus propios intereses y no actúa; por el contrario, permiten que se extermine “ejemplarmente” a un pueblo.

Las comunicaciones del mundo digital, a través de las redes sociales, dejan ver por distintas ventanas virtuales el horror de las acciones violentas que se viven en el territorio de Palestina, el propósito es inocular terror. Aquí se hace lo que nosotros decimos y punto. Ya no hay lugar seguro para proteger los Derechos Humanos. 

Para las potencias mundiales el primer omnicidio público de este siglo les resulta económicamente rentable. Y, ponen en entre dicho la sensibilidad humana que rechaza la barbarie. 

¡Sobran guerreros y faltan humanistas!

lunes, 22 de enero de 2024

Piedad Córdoba, una verdadera liberal

Un amigo me citó en la esquina de la carrera 7 con calle 26 de Bogotá para almorzar. Llegué puntual a las 12M y allí estaba él esperándome. Vamos al frente, me indicó con el índice de su mano izquierda, necesito hablar una cuestión con una amiga. A la entrada de aquel antiguo edificio estaban unos escoltas y el guarda de seguridad que controlaba el ingreso. Fuimos anunciados y nos dejaron pasar. Tomamos el ascensor hasta el último piso, y en ese tránsito supe quién era la persona con la que mi amigo iba a hablar.  
 
Una señora muy amable nos abrió la puerta, nos invitó a seguir y señaló con su mano abierta: allá está la doctora. 
 
Vi una figura de mujer de espaldas con un turbante y creo tenía puesta una manta wayuu colorida. De una vez la reconocí, era Piedad Córdoba. Giró y con una amplia sonrisa nos invitó a seguir a una sala grande, seguido dio un fuerte abrazo a mi amigo y luego a mí, como si fuéramos amigos de toda la vida. Solamente la había visto personalmente una vez, en Bilbao – País Vasco, años atrás, en un espacio donde se abordaba el tema de la paz en Colombia. 
 
Allí en la sala estaba sentado un viejo amigo mío de inicios de los 90, con quien estuvimos en luchas sociales cuando el M-19 inició los caminos del cambio para el país en el campo democrático. Nos saludamos entrañablemente y sorprendidos de la coincidencia. Luego, Piedad nos invitó a pasar a la mesa para almorzar una deliciosa bandeja paisa en presentación de bufé. Antes, desde uno de los ventanales de la sala pude ver el centro de Bogotá desde otro ángulo. 

Durante el almuerzo, hablamos un poco de temas políticos y de la paz, eran tiempos del proceso de la negociación entre el Gobierno Nacional y las antiguas FARC-EP, un reto que muy pocos creíamos que podría llegar a buen puerto, dentro de este grupo estaba Piedad Córdoba, quien gracias a su convencimiento de la salida política del conflicto armado fue fundamental en este paso hacia la paz del país. 

Al finalizar el encuentro invité a Piedad a la Cátedra de Conflicto y Construcción de Paz de la Universidad del Tolima, la cual se canceló a última hora y no pudimos finalmente volver a programar. 

Hoy recuerdo como a la senadora afrocolombiana Córdoba sectores retrogradas del país la trataron sin piedad. Gracias a su ímpetu se mantuvo siempre en la lucha por una Colombia en paz.  
 
(Guchipas, 20ENE2024) 

sábado, 30 de septiembre de 2023

Marujita 100 %

María Engracia Artunduaga

Quebrada Seca guardará por siempre las huellas de los pasos profundos que daba Marujita cuando regresaba los días lluviosos cargando sobre su cabeza una chipa y un platon lleno de ropa aún húmeda desde el río Suaza hasta Altamira en el Huila.

Marujita mientras caminaba, observaba las chamizas que podían servirle para el fogón de leña donde cocinaba los alimentos de la tía Dolorita y demás familia.

Las noches de Marujita eran eternas planchando la ropa con la plancha de carbón, algunas se hacían más cortas cuando Uvaldina o Eustoquia, le acompañaban hablando de sus amores y sueños.

Las fiestas de Altamira, famosas porque arrimaba un circo con la carpa rota, vendedores ambulantes, gitanas que leían el futuro en la palma de las manos, grupos musicales, gitanos domadores de caballos, terminaron para Marujita y sus amigas en esa época cuando uno de ellos enamoró a la mujer más bella del pueblo.

Marujita emprendió camino con tres hijos, Jesús María, Esneida y María Doris la única altamireña de la familia. Marujita creyó encontrar un mejor futuro en la tierra prometida del Caquetá, pasando por Gabinete para llegar a Florencia que estaba al otro lado de la gran montaña.

El slogan de Marujita ante las indelicadezas de los demás era “soy timaneja, pero no pendeja”, así dejaba en claro que nobleza no era ingenuidad.

Su profesión de lavar y planchar ropa era reconocida, por eso trabajo nunca le faltaba. Perfeccionó el planchado que hasta sus noventa y tantos lo hacía con el calor de sus manos.

Allí en Florencia se le cruzó la vida con uno de sus clientes, Puchogenio, quien conquistó su corazón y cuatro hijos trajeron al hogar, Elizabeth, José Manuel, Martha y Fernando. Las ocupaciones del hogar se incrementaron con el cuidado del nuevo hijo, Alcides. Además de toda la familia y amigos que llegaban a la casa, unos de pasos y muchos por largas temporadas, quienes venían a la tierra prometida a buscar futuro.

Así entre una y otra cosa, Marujita, se convirtió en La Negra, la matrona de la familia, por ser rígida, generosa, honesta, solidaria, alegre y trabajadora. Hay que decir y siendo justos con la historia, que Puchogenio en silencio estaba en la retaguardia y era imprescindible en todo lo que Marujita emprendía.

La pobreza nunca fue obstáculo para las grandes viandas, paseos y fiestas de días que Marujita animaba. Familia y amigos de una y otra parte llegaban en San Pedro que coincidía con su cumpleaños o para pasar la noche que antecedía al nuevo año que coincidía con el cumpleaños de Puchogenio. 

La Cuadra Estrella -llamada así desde los albores de los 80- del barrio Juan XXIII a la cual llegamos al finalizar los 60 -luego de vivir por varios años en la esquina de la carrera décima con calle dieciséis de Florencia-, fue el lugar donde Marujita ubicó el centro de la familia y amistades durante cinco décadas. Tanto así que su energía se siente tres años después de su partida.

Las memorias y enseñanzas nobles y rígidas de Marujita siempre están presentes en nuestros diálogos familiares y con muchas amistades. Sabemos que serán imborrables.

Hoy se  cumple un siglo del natalicio de Marujita y como solía ella decir que viva la fiesta, que viva la alegría…. 

Marujita, estás al 💯 % en mi memoria y corazón, espero que nos encontremos un día en algún rincón del universo para darte un gran abrazo y decirte te amo. 

Marujita, madre adorada, infinita gratitud por todo. Te extraño😘🤗

Fernando, Turín-Gernika, 29JUN2023

lunes, 13 de marzo de 2023

Desmilitarizar la vida en mentes y cuerpos

 

Hoy la esperanza nace de la posibilidad de entrar en un tiempo nuevo

 en el que lleguen por fin los ciudadanos de los valores gratuitos de la paz y la reconciliación,

por encima de la lucha por votos, del dinero y de las armas que no conocen de gratuidad.

Francisco de Roux

 

Recientemente hicimos un Seminario en dos espacios para reflexionar sobre el tema de la desmilitarización de la sociedad. En Ibagué en la Universidad del Tolima y en Florencia en la Universidad de la Amazonia. Fue una oportunidad para escuchar voces que plantearon la necesidad de entrar en una senda, que nos permita avanzar hacia la transformación social por vías civilistas para alcanzar la paz.

 

Las sociedades en general y la colombiana en particular, con un largo conflicto armado, dan pie a que se normalice la militarización, no solamente con el camuflado, si no también en los discursos. Es por ello que debe hacerse un ingente esfuerzo por toda la sociedad, especialmente por el espectro gubernamental, para que las instituciones castrenses cumplan su rol constitucional, teniendo claro los Derechos Humanos. Y, por su parte que las instituciones civiles, fundamentalmente las educativas y culturales, lideren las transformaciones creativas, pacíficas y democráticas, de tal manera que se generen procesos hacia la convivencia entre los seres humanos y entre estos y la naturaleza.

 

La Ley 2272/2022, en su artículo 11, Modalidad del servicio social para la paz, abre el camino para desmontar un porcentaje importante del cultivo de la militarización de la sociedad, al ofrecer a la juventud la oportunidad de prestar un servicio social sustitutorio al servicio militar obligatorio. En ese sentido, podrán contribuir con su tiempo en labores de alfabetización digital, apoyar a víctimas, en la refrendación del Acuerdo de Paz, difundir la política pública de paz, proteger la biodiversidad, promover la paz étnica, apoyar a las personas en condición de discapacidad, impulsar la reforma rural integral, apoyar a damnificados y, en gestión de riesgos y cambio climático. Es decir, aportar plenamente al cuidado de la vida, a la construcción de paz.

 

Johan Galtung apunta una clave fundamental en el título de su texto clásico e imprescindible para el relacionamiento humano Paz por medios pacíficos, el cual nos puede ayudar a visualizar ese caminar para conocer los territorios y sus problemáticas al que nos invitaba Alfredo Molano Bravo.

 

El seminario Desmilitarizar la vida, una apuesta democrática para la paz, propicio temas para seguir profundizando en las distintas esferas del Estado colombiano y en todos los rincones del país. Además, porque la Paz Total nos brinda condiciones para tratar el conflicto político armado de manera amplia y dialogada, ya que el ruido de los tiros nos impide escucharnos, pensarnos como sociedad un tratamiento amplio, generoso y humanista, teniendo presente que la violencia regresa, especialmente en la periferia, como La Hidra de Lerna y pareciera que no hubiese opción a cauterizar la multiplicidad de formas de sus expresiones. Así que debemos construir las barreras democráticas, donde toda -al menos la gran mayoría- la sociedad en un pacto por la vida, cierre esfuerzos educativos, culturales, económicos, sociales y de voluntad política, para evitar que se encienda el país.

 

La cultura de paz, es el mejor horizonte que tenemos para alcanzar una Colombia armónica, es decir, desmilitarizar las mentes y cuerpos para abrir paso a los discursos y prácticas cotidianas democráticas, para que entre todas y todos levantemos la bandera de la paz, que haga parte de la impronta del alma nacional.

sábado, 3 de diciembre de 2022

Des-aparecidos en Puerto Torres

 

Hijo símbolo de Dios… tú eras muy pequeñito cuando él se fue.

Me dolió tanto engañarlo por muchos años,

18 años diciéndole mentiritas que él iba a regresar

Madre a su hijo en acto del 4NOV2022

 

Han pasado dos décadas desde el momento que un grupo de investigación forense de la Fiscalía General de la Nación en el 2002, donde trabajaba la antropóloga forense Helka Quevedo, encontró 36 cadáveres en fosas clandestinas individuales que habían cavado los paramilitares en la inspección de Puerto Torres, municipio de Belén de los Andakíes – Caquetá. Todo indica que estas personas antes de ser asesinadas, fueron torturadas en el aprendizaje de la crueldad, luego eran enterradas para borrar toda evidencia de la acción criminal.

 

El cuerpo es un territorio que narra. Esa es la labor que se hace desde diferentes ciencias, interpelar e interpretar lo que aparentemente no puede hablar, pero que a través de las huellas dejadas por los victimarios cuentan acerca de su sufrimiento, y pese a todo, mantienen su identidad.  

 

El último Andaquí, escultura del maestro Emiro Garzón, recibe a las personas que visitan a Belén de los Andaquíes. La expresión que presenta la escultura, como lo menciona el profesor Gonzalo Sánchez, sale de la tierra como un fuerte clamor que quiere ser ocultado, hundido en la tierra por los brazos que se le contraponen y le jalan. Precisamente es lo que hoy claman los huesos inermes de desaparecidos y desaparecidas que están en fosas comunes de distintas partes de Colombia: que no los dejen enterrados y silenciados para siempre y poder salir de esa caverna cruel en que les abandonaron sus victimarios. Los 36 cuerpos que fueron hallados en la inspección de Puerto Torres en el 2002, siempre han narrado. Por esa razón, y pese a la dificultad de atención institucional, poco a poco van logrando su identidad, especialmente, por la persistencia de sus familiares.

 

El crimen de la desaparición forzada ha sido una práctica que creció exponencialmente con la presencia paramilitar en los territorios colombianos, quienes se ensañaron contra las comunidades de territorios abandonados por el Estado, por donde circulaba la guerrilla, siendo señalados de auxiliarlas o porque supuestamente se confabulaban con sus actividades. En el Informe Final de la Comisión de la Verdad, se señala que aproximadamente son 120.000 compatriotas que fueron víctimas de la desaparición forzada, la cual como ocurrió en Puerto Torres, se le agregó la crueldad de ser convertidos en territorios de aprendizaje para formar criminales en la llamada “Escuela de la Muerte” en el antiguo colegio Monseñor Gerardo Valencia del lugar.

 

El pasado 4 de noviembre, se llevó a cabo un acto de siembra de árboles por los últimos 6 cuerpos identificados, en el Bosque de Paz creado en el 2014 por el Centro Nacional de la Memoria Histórica, con el apoyo del Jardín Botánico de Bogotá en la reserva Van der Hammen. Allí estuvieron presentes familias de los hasta hace poco tiempo desaparecidos, hoy des aparecidos con identidad.

 

Del grupo de 36 cuerpos, todavía faltan 18 por identificar, los cuales se encuentran a la espera de ser enterrados con nombre propio y descansar en paz, para que sus familiares puedan realizar el correspondiente duelo y rehacer sus vidas en medio del dolor y la resiliencia.

miércoles, 5 de octubre de 2022

Coreguaje / Korebajú “hablamos para sanar”

El Pueblo Korebaju suele decir que habla para sanar, porque sabe que dotando de sentido la experiencia a través de la palabra, puede sacar del cuerpo y de la mente la experiencia vivida y lanzarla hacia fuera, hacia los otros y hacia el mundo y hacer manejable las adversidades y, además, proyectar el sentido hacia un horizonte de expectativas del tamaño de sus esperanzas.

La guerra ha dejado miles de hechos luctuosos, realizados por distintos actores armados, en la sociedad colombiana. Las cicatrices dejadas en los cuerpos de las personas y de la sociedad son muy profundas, especialmente las dejadas en los pueblos étnicos invisibilizados y abandonados a sus propias fuerzas, en medio de la indiferencia de la sociedad nacional mestiza y la voracidad de un aparato estatal absorto en la corruptela y la manipulación de la información y del poder.

En este escenario, la reparación material y, sobre todo, la espiritual, requerirá mucho tiempo para alcanzar un punto de equilibrio, que ponga a los pueblos ancestrales en el lugar que les corresponde en el concierto de la sociedad colombiana. Por tanto, es importante contribuir a reconocer hechos históricos, como el sucedido el 5 de octubre del 2021 en Florencia - Caquetá. Ese día, las FARC-EP, en cabeza del comandante del antiguo Bloque Sur, Joaquín Gómez, junto a otras personas que lo integraron -Fabián Ramírez, Omaira Rojas y Rodolfo González-, hicieron un Reconocimiento público por las afectaciones causadas al pueblo Korebaju, y pidieron perdón. 

En el acto llamó la atención, que quienes asumieron la responsabilidad por parte de las FARC-EP ante el pueblo Korebaju, ante la sociedad caqueteña, colombiana y la comunidad internacional, luego de profundas reflexiones sobre los hechos de violencia que infligieron, aceptaron que, si bien no tenían como meta exterminar al pueblo Korebaju, al someterles, acabar con sus formas organizativas y su gobierno propio; llevaron a la comunidad a una situación de exterminio.

Solo la incomprensión de las diferencias entre pueblos y culturas podía haber llevado la barbarie hasta estos límites, porque, según lo expuesto, el Plan de Vida autónomo del pueblo Korebaju, para caminar por sus propios derroteros de cultura, cosmogonía y territorios -una aspiración que en la cultura nacional mestiza catalogamos de democrática- iba en contravía del proyecto político-militar de las FARC-EP. El Plan de Vida Korebaju se convirtió en una forma de resistencia pacífica que le costó la vida, aproximadamente, al 2.5% del censo poblacional de la comunidad.

En el proceso de Reconocimiento, durante los encuentros previos -virtual y presencial- hubo mucha tensión; sin embargo, prevaleció, por ambas partes, el respeto por la integridad del otro. La petición de perdón por parte del grupo de representantes la antiguo Bloque Sur, fue un acto que generó tranquilidad y confianza en el pueblo Korebaju, pues el giro ético que se evidenció por parte de quienes estuvieron en la guerra, al reconocer las agresiones efectuadas y pedir perdón a sus víctimas, violentadas en su cuerpo y en su dignidad, selló un compromiso público para nunca volver a las armas.

El pueblo Korebaju llegó en grupo al Reconocimiento, con vestimentas y utensilios de su cotidianidad. Una de las mujeres del grupo se subió a la tarima para seguir tejiendo una mochila, luego convocó a todas las personas presentes en ese escenario, a realizar su puntada, con el fin de crear un tejido fuerte, colectivo, de amistad y de respeto por la sangre hermana que corre por los cuerpos de las colombianas y colombianos, como las venas generosas de los ríos que recorren el cuerpo de la Amazonia, para asegurar la continuidad de la vida, no solo en esta parte parte, sino en la totalidad del planeta.

El llamado más profundo es evitar nuevas afrentas a la dignidad humana, para que no se generen más víctimas. Los costos en el proyecto de la vida y en particular en el proyecto humano están a la vista. Cada una de esas acciones violentas van dejando sus marcas en el cuerpo físico, en el espiritual y en la cosmogonía de las comunidades. Por eso, el giro ético no debe ser solamente por parte de quienes actuaron con las armas y de aquellas personas que persisten en ellas; debe ser también, por parte de toda la sociedad, para proteger la vida, la fraternidad y el respeto integro de todas las culturas. En últimas, porque lo que sucedió se gestó y se movilizó desde las entrañas mismas de la sociedad colombiana, a la que se le impuso un proyecto de cultura eugenésica y racista que ve los daños a los pueblos ancestrales como cosas menores.

Los pueblos indígenas en el territorio han sido los mejores aliados de la vida. La invitación es a recordar, reflexionar, actuar y significar, teniendo como referencia el fraternal mensaje que trajo el 5 de octubre del año pasado el pueblo Korebaju en el Reconocimiento, para abrir caminos a la reconciliación: los hijos e hijas de las tierra hablamos para sanar.